Un “videóleo” es un audiovisual de corta duración, con un argumento relativamente sencillo, y una terminación que imita un óleo de algún pintor reconocido. No es nuevo reconstruir alguna pintura con actores reales. Primero se hizo pensando en la fotografía como producto final, y posteriormente en un video. Ahora, el único agregado es la trama, el relato de una historia, pensando que en algún momento el óleo perpetuado por el artista, será un fotograma congelado.

Este punto de partida, posibilita un ágil proceso creativo con los estudiantes de educación media. En ellos -y en estos tiempos- se encuentra un terreno fértil de participación. La generalización de los videos, aceptación y fácil producción gracias a la tecnología, pone en este producto una inmejorable valoración de su potencial como “producto artístico”. Asimismo, la propagación del “arte colaborativo” y la posmoderna relación entre artista, obra y público, cuyos bordes se entremezclan, lo vuelve interesante para incluirlo en las propuestas de educación artística.

El pasado año 2017, fue escenario para esta propuesta, realizada por la generación de 4tos. años. El aporte de la actividad, además de los aspectos técnicos desde el punto de vista artístico, tuvo un alto impacto en el fortalecimiento de los vínculos y el trabajo en equipo, capitalizando todos sus beneficios pero principalmente disfrutando de la planificación, producción y posterior proyección del los productos.